lunes, 8 de febrero de 2016

Murió Dogomar Martínez


A los 86 años de edad y luego de varios días internado, falleció el uruguayo que protagonizó la pelea más famosa. Fue en 1953 ante el campeón mundial de medio pesado, Archie Moore, a quien le resistió los 10 asaltos. Fue héroe pese a la derrota.

Vengo a anotar a Don Omar Martínez”, dijo el padre al funcionario del registro civil. El hombre le entendió mal y le puso en la partida de nacimiento “Dogomar”. Así, sin quererlo y a pesar de la molestia con la que se debe haber quedado la familia, nació un nombre icónico en el deporte uruguayo. Aquel 30 de junio de 1929 nacía el más grande boxeador de la historia uruguaya. “El Dogo” se bajó definitivamente del cuadrilátero de la vida este domingo 7 de febrero de 2016 a los 86 años, tan silenciosamente como vivió.

¿Por qué fue el más grande de la historia? Porque peleó con los mejores y solo perdió ante tres de ellos: un campeón del mundo, un número 1 del ranking mundial y un campeón sudamericano.

Comenzó a boxear a los 12 años. A los 15 fue campeón nacional, a los 16 campeón rioplatense y a los 17 sudamericano. Como amateur fue campeón en 18 oportunidades. Ganó 3 Novicios, 4 Ciudad de Montevideo, 3 Nacionales, 4 Selección Rioplatense y 4 Latinoamericanos.

Disputó los Juegos Olímpicos de Londres 1948 a los 18 años y llegó hasta los cuartos de final, perdiendo ante el italiano Ivano Fontan. Tres años más tarde se transformó en profesional, combatiendo en 57 oportunidades, con 49 victorias, tres derrotas y cinco empates.

El 12 de septiembre de 1953 protagonizó su pelea más recordada. Fue ante el estadounidense Archie Moore, campeón medio pesado del momento. La pelea se desarrolló en el Luna Park de Buenos Aires ante 30.000 espectadores, muchos de ellos uruguayos que aprovecharon una tregua en la tensa relación que existía entre ambos países, la cual impedía la libre circulación. La pelea tuvo tanta importancia, que se abrieron las fronteras.

Esa noche Dogomar, con Juan Domingo Perón como espectador de lujo, desafió el destino y se convirtió en héroe. La predicción era que sería pulverizado por Moore, ya que el uruguayo había tenido que subir de peso para poder enfrentar al campeón. Sin embargo, “El Gallego” aguantó los 10 asaltos y, aunque perdió, fue vitoreado por el público. Fue dos veces a la lona, pero su fuerza de voluntad y capacidad para absorber golpes lo convirtieron en el arquetipo del uruguayo: rebelde, aguerrido, guapo, pero con técnica.

Así se ganó el respeto de todos. Sus peleas en Uruguay, casi todas en la vieja cancha de básquetbol ubicada sobre la platea olímpica del Estadio Centenario, agotaban entradas. Tanto fue así que, como el propio Dogomar lo contaba con orgullo, en la que ganó ante el brasileño Luiz Ignacio (Luisao) el título sudamericano, la recaudación fue mayor a la de un clásico que se había jugado pocos días antes.

Tenía un físico ejemplar y era un tipo recto, impecable. Todo un profesional para un deporte que por esos tiempos no lo era tanto. Antes de cada combate, “El Dogo”se recluia en una chacra durante uno o dos meses para concentrarse. Sus amigos lo invitaban a algún asado, pero no había quién lo sacara de su concentración.

Como boxeador fue aguerrido y guapo, pero sobre todo muy técnico. Solo le faltaba el golpe de nocáut y eso le costó la derrota ante el alemán Hans Stretz, número 1 del ranking mundial.

El 9 de mayo de 1959, cuando tenía 30 años, hizo su último combate. Como campeón sudamericano le dio la revancha al brasileño Luisao en el Palacio Peñarol y perdió. Ese día decidió que era hora de retirarse.
El boxeo y el público uruguayo nunca lo olvidaron, por más que él pasó lo más inadvertido posible.

En 2008 fue nombrado ciudadano ilustre de Montevideo y en 2011 fue nombrado presidente honorario de la Federación Uruguaya de Boxeo. Se reencontró con Archie Moore en Montevideo en 1993 para recordar los 40 años de la pelea. Este domingo los dos se juntaron allá arriba para tirar unos guantazos.

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